Crecí en el pueblo, viendo a mi madre y mis tías decorar sus casas con un gusto especial. Donde el hogar no era solo un espacio, sino una sensación; donde cada detalle tenía significado.

Quería trasladar esa
emoción a otros espacios y elegí estudiar Diseño de Interiores. Barcelona se convirtió en maestra, en fuente de aprendizaje e inspiración. Trabajé en varios estudios de la ciudad, seguí formándome y acompañé a numerosas personas en el proceso de crear un hogar o espacio con identidad.

Pero faltaba algo. En la vorágine de la ciudad se perdía la esencia de lo auténtico, lo armonioso, lo sencillo.

Decidí
volver y crear Cobijo, con el propósito de diseñar, reformar y decorar espacios que nos conecten con nosotros mismos. Espacios que nos hagan querer volver a casa, reconectar.

Espacios cobijo.

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